Por undécimo mes consecutivo, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió mantener en 4.50 por ciento el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día, como lo estableció desde el 17 de julio de 2009, cuando redujo en 25 puntos base su tasa de fondeo y puso fin a un ciclo de endurecimiento monetario.
La decisión se basó en que la inflación general promedio del segundo trimestre fue de 3.96 por ciento, menor en 0.54 puntos porcentuales a la cota inferior de la banda pronosticada para ese periodo, y en que hacia adelante será congruente con la trayectoria esperada, previendo que a finales del año repuntará y que en 2011 retome su tendencia a la baja.
En un análisis, BBVA Bancomer destaca que el Banxico recuerda explícitamente que los precios se acelerarán al final del año, "lo que acaba con algunas especulaciones existentes de bajada de la tasa monetaria".
Los analistas del grupo financiero afirman que el instituto central "no tiene prisa en aumentar la tasa de referencia".
Pese al reciente episodio de volatilidad en los mercados financieros internacionales, la cotización del peso se ha mantenido relativamente estable y las tasas de interés de largo plazo han seguido bajando en forma importante, aplanando aún más la curva de rendimiento de la deuda pública interna, destacó el Banxico.
"En este contexto, tanto la inflación general anual como sus dos componentes continuaron disminuyendo. De hecho, ambos registraron un comportamiento mejor al previsto", indicó el banco central, al considerar pertinente subrayar que parte de este resultado se debió a efectos estacionales y coyunturales.
Cambios favorables
Asimismo, el Banco de México anotó que si bien la producción y las exportaciones manufactureras mantienen un ritmo acelerado de crecimiento en respuesta a una mayor demanda externa, el consumo y la inversión privados siguen en niveles relativamente bajos, "aunque parecerían estar presentando ya un cambio favorable de tendencia".
Sobre el entorno mundial, el Banxico indicó que a pesar de que en algunos países de Europa se ha avanzado en la atención a los problemas de deuda soberana, la situación financiera y las perspectivas de crecimiento permanecen como un elemento de vulnerabilidad.
Agregó que aun cuando en EU durante el segundo trimestre la actividad industrial registró un elevado dinamismo y las previsiones para el gasto interno han mejorado, la tasa de desempleo se mantiene alta; las familias están en un proceso de desendeudamiento, y las dificultades en el sector vivienda persisten.
"La suma de lo anterior ha conducido a que la inflación de las economías avanzadas y sus expectativas se mantengan en niveles reducidos."
Destacó que la evolución reciente de la economía sigue reflejando una recuperación modesta en los países avanzados y un fuerte crecimiento en los emergentes, particularmente en Asia.
Reiteró que seguirá vigilando el comportamiento de las expectativas de inflación de mediano y largo plazos, la velocidad con que se vaya cerrando la brecha del producto y otros determinantes de la inflación que pudieran alertar sobre presiones inesperadas y de carácter generalizado en los precios.
"Esto, con el fin de que, en esa eventualidad, el instituto central ajuste la postura monetaria para alcanzar el objetivo de inflación de 3 por ciento hacia finales de 2011."