La economía global está en riesgo de experimentar una nueva depresión ante la débil recuperación de los países desarrollados y la desaceleración en el crecimiento de las economías emergentes.
Los últimos datos demuestran que Estados Unidos, uno de los principales motores de la economía mundial, mantiene una recuperación demasiado débil, con indicadores todavía por debajo de los niveles precrisis.
La Reserva Federal de EU (Fed) ajustó sus previsiones de crecimiento a entre 3 y 3.5 por ciento por primera vez desde abril de 2009, y The Conference Board subrayó que cada vez es más evidente un debilitamiento de la economía estadounidense, luego de que la confianza del consumidor cayó casi 10 puntos en junio y las ventas de casas nuevas se desplomaron de manera histórica, 33 por ciento al cierre del mes pasado.
Mientras, Europa presenta un crecimiento regional de apenas 0.5 por ciento, y países como España mantienen una tasa de desempleo superior a 20 por ciento.
Por otro lado, los países emergentes, que durante la crisis financiera demostraron una mayor fortaleza, también presentan una desaceleración ante el sobrecalentamiento que habían presentado en trimestres pasados, de acuerdo al último índice de HSBC.
Asimismo se ha detectado un debilitamiento en los flujos vía créditos bancarios por parte de los países desarrollados.
No habrá W
El riesgo más grande quizá no sea una recaída o la tan temida W en la recuperación.
En un artículo para la prensa estadounidense, Paul Krugman, Premio Nobel de Economía, explica que en el mundo se han visto dos depresiones poscrisis en la economía: la primera, tras El Pánico de 1873, y la segunda, en los años de desempleo masivo que siguieron a la crisis financiera de 1929-1931, las cuales no implicaron una caída del crecimiento, pero sí un largo periodo con la economía deprimida.
Para Krugman, el periodo actual de lento crecimiento podría representar el inicio de la tercera depresión.
Los economistas coinciden en que los riesgos de esta nueva fase de recuperación están acotados a la posibilidad de ver un crecimiento más lento de lo esperado.
Especialistas consultados por EL FINANCIERO advierten que los riesgos de ese crecimiento débil están en que una economía que no se expande, no puede crear los empleos necesarios ni para recobrar los niveles precrisis ni para absorber a las personas que se incorporan al mercado.
Esteban Velázquez, gerente de análisis de Allianz Fóndika, coincide en que los cambios en las previsiones de crecimiento sí podrían ser la antesala de una depresión con poco crecimiento y empleo.
"La posibilidad de una tercera depresión es amplia: hay problemas de consumo y el empleo no ha repuntado; además, la Fed contemplaba un retiro de los apoyos a la economía y los estímulos fiscales, y en fechas recientes anunció que ampliarán los subsidios para comprar casas nuevas.
"Éstos son indicadores de que las autoridades están viendo una recuperación que no se está dando en los tiempos que tenían pensado."
Disturbios en puerta
Manuel Guzmán, economista en jefe de Ixe, advierte que el mayor problema estará en la generación de empleo, que a su vez influye en las condiciones de vida de la población.
"A nivel mundial, hablar de una tasa de crecimiento baja da la impresión precisamente de una capacidad de generar empleos limitada. El riesgo es tener pocos empleos y problemas como los que ya vimos en Grecia y en Portugal, en el sentido de generación de huelgas, problemas sociales, disturbios... Ésos son los riesgos.
"Al final del día, la economía per se lo que pretende es generar mejores condiciones de vida, y eso no se logra sin empleo."
El analista agrega que los años posteriores a la crisis de 2008 sin duda traerán ajustes dolorosos a las economías con mayores déficit.
"Los países europeos que recurrieron a una política fiscal extremadamente laxa, lo van a tener que pagar con contracción del gasto o incremento a los impuestos, y eso significa invariablemente un menor crecimiento económico, que va a durar los próximos cuatro o cinco años. Todavía nos quedan un par de años con sacrificios importantes para corregir los problemas fiscales."
Círculo vicioso
Esteban Velázquez, de Allianz Fóndika, expone que una de las señales para advertir el comportamiento de la economía son los mercados, que actualmente están emitiendo alarmas.
"Los mercados son un medio por el cual podemos ver de una forma más rápida si las previsiones del lento crecimiento son ciertas. Tradicionalmente los mercados se anticipan a lo que puede venir, y de entrada las casas de bolsa han estado reduciendo sus expectativas de crecimiento, al menos para el cierre del año."
Sergio Martín Moreno, economista en jefe de HSBC para México, señala que el lento crecimiento puede generar un círculo vicioso, que a su vez perjudique la solidez de la economía para lidiar con choques externos.
"Los efectos de un crecimiento más lento son que la gente va a tener que restringir más su consumo y las inversiones van a bajar. Se crea un círculo vicioso que hace que la moderación en el ritmo de crecimiento se perpetúe más tiempo del que se tiene contemplado originalmente."
Y "las defensas para luchar contra un menor crecimiento están limitadas. La parte fiscal está muy debilitada y la parte monetaria ya está también cerca del límite."