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El juego por tierra será clave el domingo en el Super Bowl
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Vince Lombardi decía que las ofensivas ganan juegos y las defensivas campeonatos. En el Super Bowl XLIV entre Potros de Indianápolis y Santos de Nueva Orleáns, esta frase puede adquirir un valor extremo al tratarse de equipos con tanta variedad en su arsenal.
Las apuestas en los casinos se decantan por Potros de Indianápolis, y hay que concederles cierta razón. La sola presencia de Peyton Manning, por su experiencia, calidad, seguridad y liderazgo, es motivo suficiente para pensar que aun en las circunstancias más difíciles, Potros saldrá adelante con una de sus genialidades.
Manning tiene un cuerpo de receptores sumamente confiable, con Reggie Wayne y Pierre Garcon a la cabeza. Con ellos todo es posible, aun bajo presión, y aquí es donde la defensiva de Santos debe crecerse.
No bastará ir por Manning como lo hizo contra Brett Favre en su juego de Ronda Divisional ante Vikingos de Minnesota. La presión fue buena, pero cuando el mariscal conseguía lanzar, los profundos fallaron mucho en sus coberturas, situación que Santos no puede permitirse en esta ocasión.
Con un estilo preponderante por aire, Indianápolis hará uso de los pases de escape que le permitan avanzar de a poco, sin necesidad de recurrir demasiado a sus corredores.
Y aun en caso de requerirlo, Joseph Addai, por tierra, es un hombre confiable y podría bastar que en cada oportunidad avance al menos tres o cuatro yardas.
Si Potros consigue un ataque constante, aunque deba recurrir a sus tres oportunidades para ganar cada primero y diez, tendrá el dominio del encuentro, pues no dejará que la ofensiva rival esté mucho tiempo en el campo.
La consecuencia sería que la defensiva de Nueva Orleáns terminará por agotarse y, en el último periodo, Manning y compañía resolverían todo a su favor.
Las pocas ocasiones que Santos tendría el balón, la presión sobre el mariscal Drew Brees sería constante y con el antecedente de éste, que suelta el balón con cierta facilidad cuando es atrapado tras la línea de golpeo, el éxito estaría asegurado para Indianápolis.
Eso es lo que han concluido los apostadores, pero las cosas no son tan sencillas.
Trabajo doble
Santos no tendrá un mariscal cuatro veces nombrado Most Valuable Player, ni una historia reciente con anillo de campeón conseguido hace apenas tres años, pero en conjunto, es un ejército más poderoso que su oponente.
Brees conecta con más precisión que Manning y sus receptores son igual de confiables. Marques Colston ha sido la revelación en ese rubro y el chico está envalentonado, así que será un elemento peligroso.
Lance Moore y Robert Meachem estarán en el apoyo y en los pases cortos, nada mejor que el regreso de Jeremy Shockey.
Ante la presión contra el ataque aéreo, Santos corre mejor que Potros y la defensiva de éstos contra la carrera no es de lo mejor en la liga. Aquí es donde Reggie Bush se convertirá en el elemento clave, pero con la ventaja de tener el apoyo de Pierre Thomas y Mike Bell, así que hay más piernas para variar el ataque.
Esto significaría que la defensiva de Potros, un tanto disminuida por la ausencia de Dwigth Freeney, tendría que trabajar el doble y eso a la larga abrirá los espacios necesarios para que Santos haga mucho daño.
Si todos los protagonistas juegan su rol como se espera, éste podría ser un Super Bowl tan dramático como en el del año anterior pero, contrario a las casas de apuestas, la conclusión es que Santos se quedará con el título por primera vez en su historia, por tener un conjunto más sólido y completo. |